sábado, 13 de diciembre de 2014
Ella creía en ti.
Ella creía en ti. Bueno, ella era débil, bastante despistada y no sabía como ir por el mundo. Era tímida, desconfiada y tenía miedo de que la hicieran daño. Te conoció a ti, y como era ingenua cayó. Tú la sonreías con esa sonrisa de cabrón que la gustaba, la tratabas como un verdadero caballero y ella fue enamorándose poco a poco de tu figura. Así, el beso se produjo y tú la besaste con delicadeza. Ella lo disfrutaba y se preguntaba, ¿cómo puedo ser tan feliz?. Los meses pasaban y a ti ya se te veían las carencias. Ella era celosa porque no veía un mundo sin ti, pues su mundo era tan pequeño que en seguida lo conquistaste Tú le reprochabas que no le dejarás disfrutar de las vistas sin darte cuenta de que las mejores vistas eran sus ojos. No me jodas, tío, preferías ser un chavalote con tus amigos que ser un príncipe con aquella chica que estaba en casa esperándote con una de sus mejores sonrisas. Y lo que querías era hacerte el valiente pero en el fondo solo era un cobarde. Tus noches las pasabas acariciando una botella de alcohol en vez de abrazarla a ella que se quedaba por la noche mirando una película porque no quería dormirse hasta verte la cara. Ella vivía en un mundo donde tú eras una persona 10 sin darse cuenta de que el 1 lo añadía ella pero ese 1 era imaginario. Tú presumías de ser perfecto en la cama con otras chicas y ella estaba nerviosa solo por hablar contigo. Te excusabas en tener citas románticas porque a ti no te iba ese tipo de rollos, te iba más el tipo de rollo de ponerte pedo. Pero no te diste cuenta de que la estabas perdiendo. De que era ingenua, pero ¿tonta?. Tonta no era y se fue cansando de ti. Un día se dio cuenta de que no valías la pena, de que ninguna mujer se podía comparar a ella porque ella era mucho mejor. Y se dio cuenta de que tú no eras ese tipo sensible y romántico porque tú solo eras un triste borracho de la sociedad. Y cuando se dio cuenta, y los días fue pasando, te abandonó. Y tú, no lo entendías. Estabas violento y cansado. Ella te dejó con el culo al aire. Y cuando ibas a casa solo y borracho y no la veías te cabreabas, te decías, ¿por qué no está?. Te mirabas al espejo de modo insatisfecho. Metiste a miles de chicas en la cama pero no sentías cariño alguno porque ninguna de ellas te quería como ella. Y tú no lo supiste aprovechar. La echabas de menos pero admitirlo no era tu fuerte. Y cuando te diste cuenta de que eras una pieza que necesitaba encajar con ella, no la encontraste porque se fue, porque ella valía demasiado oro para que la estuvieran malgastando. Ella te recuerda, a veces, como una anécdota, porque a pesar de lo gilipollas que eras, ella siempre creyó en ti y tu la defraudaste, la dejaste sin excusa y ahora ella te ha dejado sin alegría. Y ahora sólo eres un borracho de la sociedad sin rumbo fijo.
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